top of page
Tania-Herrera-Y-Cairo-Devocional-Fe-Vida-Real

Iglesias llenas de gente… pero vacías de Dios

Actualizado: 19 mar

Cuando hablar de Dios no significa conocerlo


Iglesias llenas pero vacias de Dios devocional cristiano


Puedes pasar años asistiendo a una iglesia…y aun así no conocer realmente a Dios.

Pero, ¿Cómo es esto?


Muchas personas conocen el nombre de Dios, hablan de Él, sirven en una iglesia e incluso participan en actividades espirituales.


Pero conocer acerca de Dios no es lo mismo que conocerlo de verdad.


En la Biblia, la palabra conocer no significa simplemente saber algo acerca de alguien.


Conocer implica cercanía.

Relación.

Intimidad.


No se trata de haber escuchado un nombre o de saber datos acerca de una persona.


Se trata de caminar con ella, entender su corazón y permitir que forme parte de tu vida.


Por eso, cuando la Biblia habla de conocer a Dios, no está hablando de información religiosa. Está hablando de una relación real, íntima y cercana.

 

Y aquí surge una pregunta que puede resultar incómoda.


La religión puede ocultar un corazón herido


¿Es posible hablar de Dios, servir en una iglesia, hacer cosas en su nombre… y aun así no conocerlo realmente?


Puede sonar fuerte, pero Jesús mismo habló de esto.


Hoy vemos iglesias llenas cada domingo.


Llenas de música, de actividades y de personas que desean acercarse a Dios.

 

Pero al mismo tiempo hay muchos creyentes que viven como si estuvieran como si estuvieran en una situación donde todo parece complicarse y no se ve una salida clara.


Personas que aman a Dios… pero por dentro luchan con ansiedad, tristeza, insomnio o soledad.


Muchos no se atreven a decirlo.


Porque en la misma religión han escuchado tantas veces que cuando uno es cristiano todo debería estar bien, que prefieren guardar silencio.


Entonces aparentan felicidad durante unas horas en la iglesia… y después regresan a la oscuridad de sus pensamientos cuando llegan a casa.


Es una condición muy difícil.


Porque la persona sigue sirviendo a Dios, sigue siendo fiel a su iglesia…pero algo dentro de su corazón comenzó a apagarse.


A veces puedes darte cuenta por la amargura en sus ojos. 

A veces el dolor se vuelve tan constante que el corazón comienza a endurecerse.


Y aunque esa frase puede ser cierta, muchas veces se convierte en una manera fría de esconder lo que realmente está pasando dentro de nosotros.

 

¿En qué momento dejaron de sentir?

 

Deja de hacerte el implacable, Dios no busca tu perfección.

Deja de caminar como si tus sentimientos se hubieran congelado.

 

Porque a veces eso es exactamente lo que ocurre.


Muchas veces podemos pasar años dentro de la iglesia… con los oídos espirituales cerrados.


Vemos con los ojos humanos…pero dejamos de ver con los ojos de Dios.

 

Por otro lado, el mundo religioso sigue lleno de divisiones.

Religiones peleando con religiones.

Católicos contra cristianos, cristianos contra judíos.

Todos defendiendo sistemas, costumbres y tradiciones.

 

Pero si Dios es amor, paz y reconciliación…

¿crees que Él desea esos conflictos?

 

Muchas veces lo que pone todo en desorden no es Dios.


Es el ser humano intentando controlar lo que solo Dios puede gobernar.

 

El hombre pelea por tiempos…

pero Dios es el tiempo: pasado, presente y futuro.

 

El hombre pelea por sistemas…

pero Dios es quien creó el verdadero orden.

 

El hombre pelea por territorios…

pero Dios es el creador de toda la tierra, quien tiene autoridad absoluta sobre todo.


El peligro de usar el nombre de Jesús sin conocerlo



Iglesias llenas pero vacias de Dios devocional cristiano


 Jesús nunca vino a construir un sistema religioso.


De hecho, muchas veces rompió los sistemas que los hombres habían creado.


Jesús no vino a fundar una religión basada en reglas humanas… vino a restaurar una relación viva con Dios, que transforma la vida por completo.


De hecho, confrontó constantemente a los fariseos, a los sistemas que habían creado.


Criticó la religiosidad vacía, las reglas sin corazón y la hipocresía.

 

Y en medio de todo esto, Jesús dijo algo que siempre me ha hecho reflexionar profundamente. Imagina esta escena:


Un grupo de personas está delante de Él. Personas convencidas de que su vida espiritual había sido correcta.


Probablemente predicaron, sirvieron, oraron por otros y estuvieron activamente involucrados en todo lo que parecía una vida espiritual correcta.


Con seguridad comienzan a decir:

“Señor, Señor… en tu nombre echamos fuera demonios. En tu nombre hicimos muchos milagros.”

 

Detente un momento a pensar en eso, están diciendo que usaron el nombre de Jesús para hacer milagros.

 

Imagínate ver algo así. Imagínate ver a alguien que en el nombre de Jesús ora por una persona enferma y sana.


O ver a alguien que ora y echa fuera un espíritu que lo oprimía y esa persona queda libre.

 

Cuando uno presencia algo así, inmediatamente piensa:

“Esta persona debe estar muy cerca de Dios.”

 

Nos apantallamos.

Pero entonces Jesús responde algo que rompe completamente esa lógica.

 

»No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino solo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?”. Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!”. Mateo 7:21-23

 

No dijo que nunca habían escuchado su nombre.

No dijo que nunca habían hablado de Él.

 

Dijo algo mucho más profundo.

 “Nunca los conocí.”

 

Y ahí es donde uno se queda pensando.

¿O sea que alguien puede usar el nombre de Jesús, ver milagros suceder y echar fuera demonios… y aun así Jesús decir: “yo no te conozco”?


Entonces surge una pregunta muy seria.

¿Dónde está el error?

 

Porque desde afuera parecería que esas personas estaban muy cerca de Dios.

Pero Jesús dejó claro que el poder de su nombre no es lo mismo que una relación con Él.

 

Para entenderlo mejor, imagina algo sencillo.

Es como cuando alguien conoce el nombre de una persona importante. Acá en México le decimos: “charolear”.. conocemos a la persona, pero no tenemos una relación cercana e íntima con ella.


Puede decir su nombre, mencionarlo delante de otros e incluso usarlo para abrir ciertas puertas.

 

Pero conocer el nombre de alguien no significa tener una relación con esa persona.

Muy distinto es cuando alguien te conoce de verdad.


Cuando conoce tu carácter, tu corazón, tus días buenos, tus días malos y camina contigo. Con Dios ocurre algo parecido

 

La pregunta que confronta nuestra fe


Una persona puede usar el nombre de Jesús… sin realmente conocer a Jesús.

 

Para ser muy sincera contigo, yo misma me lo he preguntado muchas veces.

 

Incluso mientras escribía este devocional sentí algo de temor.

 

Porque uno puede compartir de Dios, hablar de Él, enseñar…y aun así tener que hacerse una pregunta muy profunda:

 ¿Realmente conozco a Dios? ¿Realmente tengo una relación cercana e íntima con El?

 

Soy un ser humano y fallo mucho.

 

He cometido errores, he herido personas… y muchas veces mi voluntad termina siendo más fuerte que la voz del Espíritu Santo.


Y en medio de todo eso también le he hecho a Dios una oración muy sencilla.

 “Señor… ¿tú me conoces a mí?


Porque si no.. Ayúdame a conocerte de verdad.

Si estoy fallando, si estoy caminando mal, abre mis ojos.


Porque de verdad no quiero ser como esas personas que hablaban de ti… pero que tú dijiste que no conocías.”

 

Después recapacito, trato de corregir el rumbo.

Y Dios mismo se encarga de tratar conmigo. Es experto jaja

 

Porque ser cristiano no significa ser perfecto, su Palabra dice que el trabajo que hace en nuestros corazones, es una labor que durará toda la vida

 

La transformación no ocurre de la noche a la mañana; es un proceso profundo, constante y lleno de gracia.

Dios no abandona lo que comienza.

Como dice la Escritura:


Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Filipenses 1:6

La fe real no se trata de perfección inmediata, sino de una relación continua donde Dios transforma nuestra vida desde adentro hacia afuera.

 

Dios sabe perfectamente cómo somos.

 

Conoce nuestras luchas.

Conoce nuestras debilidades.

Conoce las batallas internas que a veces nadie más ve.

 

Por eso la Biblia dice en Números 14:18


 “El Señor es lento para la ira y grande en amor"

 

Dios ha tenido mucha paciencia conmigo.

Y estoy segura de que también la ha tenido contigo.


Los frutos: la evidencia de una fe verdadera


Iglesias llenas pero vacias de Dios devocional cristiano

Pero Jesús también nos dio una forma clara de reconocer una vida transformada.

 

Él dijo:

Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo. Mateo 7:16

Esa es la única forma.


Nuestros frutos son nuestro testimonio.

Son nuestras acciones.


Son la manera en la que tratamos a los demás.

 

La Biblia también nos advierte que debemos cuidar nuestro diario vivir y nuestro diario actuar, para con nosotros mismos y también para con los demás.


Porque una vida incoherente puede convertirse en piedra de tropiezo para otros.

 

Cuando nuestras palabras hablan de Dios pero nuestras acciones muestran otra cosa, las personas no solo se decepcionan de nosotros.

 

Terminan decepcionándose también de Dios.


Por eso la fe no se demuestra solo con palabras.


Se demuestra con una vida que poco a poco comienza a reflejar el carácter de Dios.


No perfecta, pero sí transformada.

 

El problema es que muchas veces confundimos la apariencia religiosa con una relación real con Dios.

 

Hay iglesias llenas de gente… pero vacías de Dios.


Y también hay iglesias con dos o tres personas…pero llenas de su Presencia.

 

Porque Dios no se mide por números, ni por edificios, ni por programas.. mucho menos por apariencias.


A veces conocemos personas que aparentemente tienen una relación muy cercana con Dios.

 

Servidores de iglesia.

Personas que enseñan la Biblia.

 

Y al principio confiamos plenamente en ellos.

Pero con el tiempo vemos cosas que nos desilusionan.

 

Entonces pensamos:

“Si eso es acercarse a Dios… prefiero quedarme como estoy.”

 

Y eso provoca que muchas personas, en lugar de acercarse a Dios… se alejen más.


Pero hay algo muy importante que debemos entender.

 

Dios no es igual al ser humano, el ser humano falla, se equivoca.

Pero Dios no cambia.

 

Jesús dejó muy claro cómo se reconocen sus verdaderos discípulos.


No por cuánto hablan de Dios, ni por cuántas actividades hacen en la iglesia, ni por cuanta biblia sepan.

 

Él dijo:

En esto conocerán todos que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros» Juan 13:35

Cristo dio su vida por su iglesia.

 

¿Y quién es su iglesia? Todo aquel que cree en Él y decide seguirle.


Para Dios lo que marca la diferencia no es a qué iglesia asistes, ni las relaciones que que puedas tener.


Si no la relación y la obediencia que tienes con Él.

 

No te vayas igual. ¿Oramos juntos?


Quiero conocerte Jesús.

Señor,

Hoy quiero acercarme a ti con un corazón sincero.

 

No con palabras religiosas…

sino con verdad.

 

Hay algo que quiero preguntarte.

 Señor… ¿tú me conoces a mí?

 Porque no quiero solo hablar de ti.

 

Quiero conocerte de verdad.

 Si mi corazón se ha endurecido,

abre mis ojos.

 

Si mi camino se ha desviado,

corrige mi rumbo.

 

Espíritu Santo, enséñame a escucharte.

 Transforma mi corazón.

 

Que mis frutos hablen de ti.

 Que mis acciones reflejen tu amor.

 

Gracias porque eres paciente conmigo.

 Gracias porque eres tardo para la ira y grande en misericordia.

 

Hoy te reconozco y te entrego mi vida..

enséñame a conocerte y vivir una fe verdadera contigo.

 

Amén.

 

Tal vez hoy entendiste algo clave:

La fe no se trata de parecer cerca de Dios,

sino de caminar con Él de verdad.


Dios no busca multitudes activas,

busca corazones rendidos.


Y cuando lo conoces realmente, tu vida lo refleja.

No es una vida perfecta… pero sí transformada.


Si este mensaje habló a tu corazón, te invito a seguir profundizando en el blog anterior: “En el Reino de Dios no existen turistas”.


Suscríbete aquí abajo y se el primero en recibir el devocional cada Jueves.

Dios te bendiga.

 
 
 

¿Quieres que te avise cuando publique algo nuevo?

bottom of page