Mas buscad primero el Reino de Dios y su justicia
- Tania Herrera Y Cairo
- 9 oct
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 9 oct
Aprende cómo confiar en Dios en medio de la escasez. Descubre cómo Mateo 6:33 revela el secreto para vencer la ansiedad financiera y encontrar verdadera paz.

Un mensaje de esperanza financiera en medio de la prueba
Hace unos días, un versículo venía constantemente a mi mente. Habla del afán y la ansiedad en medio de la dificultad.
Mateo 6:33 (NTV) “Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.”
La gente estaba afanada por lo que había de comer y de vestir, estaban preocupados, y Jesús preguntó:
“¿Qué comeremos? ¿Qué vestiremos?”
Y explicó que las personas viven buscando esas cosas, pero que nuestro Padre Celestial sabe de qué tenemos necesidad, aun antes de que lo pidamos.
Con esto Jesús nos está diciendo que Dios ya sabe cuáles son nuestras necesidades, que no hay necesidad de preocuparnos por algo que Él ya conoce, y que de Él proviene toda provisión.
Es decir, nos afanamos por algo que Dios ya tiene resuelto.
En tiempos difíciles
En la situación que vivimos en Culiacán, es difícil no afanarse ni sentir ansiedad.
Muchos están atravesando temporadas complicadas: trabajos inestables, empresas cerrando, negocios que no despegan.
Y la pregunta es inevitable:
¿Qué nos quiere decir Dios en medio de esto?
¿Acaso no ve nuestras necesidades?
¿Cómo me pide que no me afane o que no esté ansioso?

Déjame decirte algo: sí las ve.
De hecho, Dios conoce tus necesidades antes de que tú mismo las reconozcas.
Pero Jesús quiere enseñarnos que Dios es capaz de suplir todas nuestras necesidades, incluso cuando los recursos, las ideas o las estrategias se agotan.
La enseñanza de los panes y los peces
En Marcos 6:30-44 (NTV), cuando Jesús multiplica los panes y los peces, los discípulos estaban agotados y tristes.
Acababan de perder a Juan el Bautista y necesitaban descansar. Jesús los lleva a un lugar tranquilo para que reposen, pero las multitudes los siguen.
Cuando cae la noche y todos tienen hambre, los discípulos le dicen a Jesús dice:
“Despídelos, para que vayan a comprar algo de comer.”
Pero Jesús les responde: “Denles ustedes de comer.”
Imagina sus caras… cansados, sin dinero, sin recursos y tener que alimentar a cinco mil hombres.
Entonces Jesús les pregunta: “¿Cuántos panes tienen?”
Ellos traen cinco panes y dos peces. Y luego los manda a descansar.
Jesús toma lo poco que tienen, lo bendice, reparte, y todos comen hasta saciarse. Y hasta quedan doce canastas llenas. Esa noche se saciaron cinco mil hombres sin contar a las mujeres y los niños. Wow! ¿Te lo imaginas?
Mientras ellos descansaban.. Jesús no solo proveyó; si no que enseñó que con lo poco que tenían, si se entrega y se agradece a Dios, Él puede multiplicarlo y en abundancia.
El error más común
Cuando llega una dificultad económica, ¿qué hacemos? Nuestra reacción natural es actuar, hacer más, planear más, correr más.
Queremos resolverlo todo desde nuestra propia fuerza, creatividad o inteligencia.
Y ahí es donde fallamos, porque olvidamos buscar primero el Reino… y mucho menos pasa por nuestra mente: descansar.
Dios nos recuerda hoy:
“Búscame primero. Descansa en mi presencia. Suelta el control.”
Cuando soltamos el afán, Él comienza a obrar.

Porque Dios no necesita nuestra ayuda; necesita nuestra rendición.
¿Qué difícil, no?
Morir a tu comodidad, a tus maneras de trabajar, a tu orgullo y autosuficiencia… y vivir confiando 100% en Dios.
El proceso duele, no es fácil. Hay temor al futuro, hay silencio de Dios, hay pérdidas.
Pero la cruz que cargas hoy es la ganancia de tu mañana.
Dios es nuestra fuente
Cuando nuestras ideas se acaban, las de Dios comienzan.
No es que Él se tarde o quiera verte cansado; somos nosotros quienes nos distraemos intentando resolver lo que solo Él puede hacer.
Santiago 1:5 (NTV) “Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla.”
Su Palabra dice que de Él proviene la sabiduría, que todo es de Él, y que Él es el principio y el fin, el Alfa y la Omega.
Entonces…
¿Por qué cansarnos?
¿Por qué desesperarnos?
¿Por qué afanarnos? Si lo que Él pide es que lo busquemos primero, que confiemos, que descansemos en su presencia y dejemos que Él haga la obra.
Descansar en Su presencia
Esto no significa quedarse con los brazos cruzados ni conformarse con lo que tienes hoy.
Significa buscar tiempo en Su presencia hasta recibir paz, esa paz que sobrepasa todo entendimiento, incluso en medio de las pruebas.
Filipenses 4:6-7 (NTV) “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.”
Así como un niño se aferra a su madre, aférrate a Dios.
La fe es esa semilla que todos tenemos, es el poder de creer en lo que aún no existe.
Todo lo creado primero fue creído… porque la fe crea.
Hebreos 11:1 (NTV) “La fe muestra la realidad de lo que esperamos; es la evidencia de las cosas que no podemos ver.”
El problema es que muchas veces nuestra fe está puesta en el fracaso o en la derrota.
Pensamos:
“¿Y si no lo logro? ¿Y si me equivoco?”
Y esas preguntas solo abren puertas al miedo, a la frustración y a la derrota.
Cuando buscamos a Dios, Su presencia y Sus promesas, y le soltamos el control absoluto de cada situación, encontramos la certeza de que todo tiene un propósito.
Romanos 5:3-5 (RVR1960) “La tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”

Vive con gratitud
Dios no nos llama a conformarnos, pero sí a vivir contentos con lo que tenemos.
Así como Jesús le preguntó a los discípulos:
“¿Qué tienes?”
Hoy también Dios te pregunta:
“¿Qué tienes?”
No pongas tu mirada en lo que aún no tienes.
Así como Jesús le mostró a Dios lo poco que tenían, lo bendijo y partió los panes. Y después de eso, Dios hizo el milagro de la multiplicación.
Entonces… ¿qué puedes hacer con lo que sí tienes?
De eso poquito que tienes, el poder de Dios puede hacer que se multiplique.
Y si lo piensas bien, muchas cosas que funcionaban antes, hoy ya no funcionan.
Queremos aplicar las mismas estrategias del año pasado… y no, las reglas cambiaron.
El comercio cambió.
El entorno cambió.
Y Dios te está llamando a hacer cambios también en ti, a caminar en fe, no en rutina.
Te vas a maravillar de todas las cosas que suceden cuando entras a Su presencia.
Es algo que no vas a cambiar por nada.
Cosas que no tenías ni idea cómo resolver en meses, ahí, en Su presencia, cae Su sabiduría, Su visión y Su plan.
Empieza con lo que tienes.
Busca Su presencia.
Haz espacio en tu vida para Él, y verás cómo todas esas cosas que necesitas, Dios las añadirá.
Celebra cada pequeño logro, porque si celebras lo pequeño, Dios te confiará lo grande.
Oración
Señor, ten compasión de mí.
Hoy quiero descansar en Tu presencia y recibir esa paz que sobrepasa todo entendimiento.
Sé que tienes la provisión que necesito, sé que me amas y que estás al pendiente de mí.
Que Tu amor y Tu bondad me persiguen.
Te pido perdón porque a veces te quito Tu lugar y quiero resolver las cosas por mí mismo.
Hoy pongo en Tus manos cada una de mis necesidades.
Dame la sabiduría que necesito, la paz y la esperanza, porque sé que Tú tienes planes de bendición para mi vida, para darme un fruto lleno de esperanza.
Tú suples mis necesidades cuando los recursos se agotan.
Gracias porque eres mi fuente, mi proveedor y mi Padre fiel.
Amén.
Confiar en Dios no siempre es fácil… A veces queremos hacer lo correcto, pero terminamos repitiendo lo de siempre.
Lee mi devocional anterior y descubre por qué:
‘¿Por qué cuando quiero hacer lo bueno termino haciendo lo contrario?




Qué mensaje más reconfortafor!!🩷
Gracias por compartir la palabra que el Padre te va entregando!!