Cuando el año empieza… y la ansiedad también
Actualizado: 8 ene

Iniciar el 2026 con ansiedad es más común de lo que crees.
Descubre cómo confiar en los planes de Dios, soltar el miedo y caminar con fe.
Cuando el año empieza y la ansiedad también
Iniciar un nuevo año muchas veces no se siente como emoción, sino como ansiedad.
Nos hacemos preguntas como:
¿esto me va a salir bien?
¿este año será igual que el pasado?
¿voy a poder con todo este 2026?
Para quienes nos leen desde otros Estados de la República o de cualquier otro país, quiero ponerlos en contexto.
En Culiacán, el 2025 fue un año muy complicado.
Vivimos momentos de mucha incertidumbre por conflictos del narcotráfico.
Las consecuencias fueron fuertes: escasez económica, negocios cerrados y un mercado que cambió radicalmente.
Muchas personas comenzaron a preguntarse con más cuidado en qué gastar, si era momento de mudarse de ciudad o si podrían sostener lo que ya tenían.
Fue un año donde la ansiedad, el miedo y la frustración tocaron nuestras puertas.
Cada mañana implicaba decidir si salir o no, revisar las noticias y evaluar si era prudente llevar a nuestros niños a la escuela.
En pocas palabras, fue un año difícil.
Algunos lograron salir adelante, otros no.
Algunos sostuvieron sus negocios, otros los perdieron.
Hubo personas que perdieron familiares.
Sin embargo, hace poco, al ver las fotos en el carrete de mi celular, me di cuenta de algo importante: aunque el año fue duro, también estuvo lleno de momentos valiosos.
No hubo el crecimiento financiero que esperaba, pero sí hubo un crecimiento interno que hoy está sentando las bases para lo que viene.
Y entonces llegan las preguntas inevitables:
¿Qué pasará en este 2026?
¿Se va a componer la situación?
¿podré cumplir mis metas?
¿tomaré buenas decisiones?
Ante este tipo de situaciones, es evidente que aparezca el miedo a equivocarnos, porque sabemos la gran responsabilidad que implica tomar decisiones y todos deseamos, en el fondo, tomar decisiones correctas.
Es justo ahí donde la ansiedad o la confianza empiezan a ganar terreno.
¿Cuál de las dos va a dirigir nuestro caminar?
Ahora, hay algo que necesitamos recordar con claridad:
El pasado ya pasó, hoy Dios nos ofrece algo nuevo

El 2024 ya terminó. El 2025 también.
Claro que nos sirven como referencia, como aprendizaje y como memoria de lo que vivimos, pero ya no estamos ahí.
La Biblia dice algo muy poderoso:
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Corintios 5:17
Esto significa que en Cristo no estamos condenados a repetir temporadas difíciles.
Hay un nuevo comienzo delante de nosotros.
Dios no vive anclado al pasado, Él siempre trabaja con propósito hacia adelante.
Y justo aquí es donde necesitamos hacer un alto:
No se trata solo de pedirle a Dios que bendiga nuestros planes, sino de pedirle dirección.
Muchas veces llegamos a Dios con la lista ya hecha y solo queremos que la firme. Pero Dios no funciona así.
Él es un Dios de principios, de leyes espirituales, y Su dirección siempre es mejor que cualquier plan que podamos armar solos.
Cuando la ansiedad me alcanzó… y Dios respondió
Quiero ser honesta contigo: hubo un momento en el que la ansiedad me alcanzó.
Llegué a Dios y le dije: “Padre, ¿Qué nos depara este 2026? no quiero equivocarme, no quiero desviarme de mi propósito”.
No eran dudas superficiales, eran preguntas profundas.
Preguntas que nacen cuando sabes que cada decisión importa y que lo que hagas no solo te afecta a ti, sino también a otros.
Y fue justo ahí donde entendí algo muy sencillo, pero muy poderoso: la presión no desaparece sola, se entrega.
Porque esa misma presión puede transformarse en confianza cuando vamos primero con Aquel que ya lo sabe todo.
Cuando consultas a Dios antes de decidir, el peso se acomoda, la carga deja de aplastarte y el corazón empieza a descansar.
En medio de ese momento le preguntaba: ¿sigo o no sigo con los devocionales?, ¿sigo o no sigo con ciertos proyectos?, ¿qué hago, Señor?
Me sentía cansada, desanimada; soy de carne y hueso.
Había pasado tiempo sin conectarme profundamente con Su presencia, pero en cuanto me di el espacio, Él respondió.
Y fue muy claro.
Sentí que Dios me decía:
“¿Por qué estás ansiosa? Ten confianza en Mis planes. Yo tengo planes de bienestar para tu vida, planes de paz, planes de bien, para darte un futuro lleno de esperanza.”
En ese momento entendí que todo lo que estaba dando vueltas en mi cabeza no provenía de Él.
Los pensamientos catastróficos, la ansiedad, el miedo al futuro… nada de eso venía de Dios.
Él me estaba pidiendo confianza.
Y también entendí algo más: esa palabra no era solo para mí, sino para todo aquel que decide confiar en Sus planes.
Ahí mismo se me activó la mente y el corazón.
Comprendí que no podía seguir dándole vueltas a todo, intentando controlar escenarios que ni siquiera habían pasado.
Tenía que hacer algo distinto: creerle a Dios.
Confiar en lo que Él me estaba diciendo.
Y entender que esta promesa es para todos los que la creen.
Por eso hoy quiero decírtelo a ti también: todos los planes de Dios, los anhelos de Dios y los deseos de Dios para tu vida son de bienestar.
"Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el SEÑOR—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza." Jeremías 29:11
Si en tu mente han llegado pensamientos catastróficos, si has sentido ansiedad sin saber ni siquiera por qué, Dios viene a darte esta palabra: confía en Sus planes.
Y ahí entendí que el siguiente paso no era pensar más, sino caminar por fe.
Caminar por fe y descansar en los planes de Dios

Cuando el año empieza y la ansiedad también es importante hacer un alto para reflexionar.
Porque caminar por fe no significa que todo esté claro, sino que decides confiar aunque no lo veas todo.
La fe no elimina las preguntas, pero sí te da la certeza de que no caminas solo.
Cuando decides confiar en los planes de Dios, algo cambia por dentro.
Dejas de cargar responsabilidades que no te corresponden.
Dejas de vivir con el peso constante de “¿y si me equivoco?”.
Empiezas a avanzar con una paz distinta, porque ya no depende solo de ti, sino de Aquel que ya tiene el control.
Descansar en Dios no significa dejar de trabajar ni dejar de esforzarte.
Descansar es avanzar sin ansiedad, aplicar lo aprendido, tomar decisiones sin miedo paralizante y confiar en que Dios está guiando cada paso.
El 2026 no tiene que ser perfecto para ser un buen año.
Puede ser un año dirigido por Dios, sostenido por fe y vivido con descanso en Su presencia.
Y cuando caminamos así, entendemos que los planes de Dios no solo son mejores, sino que verdaderamente son de bienestar.
Oración final
Hoy es el primer devocional del año, y quiero orar por ti, con todo mi corazón, como si estuviéramos tú y yo frente a frente.
Padre, hoy pongo delante de Tu presencia la vida de quien está leyendo este devocional en este momento.
Tú conoces sus sueños, sus anhelos, sus preguntas y también sus temores.
Nada de lo que hay en su corazón te es ajeno.
Te pido que le regales confianza, que Tu paz gobierne su mente y que Tu presencia inunde este instante.
Dale claridad en cada decisión que necesita tomar, aun en aquellas que hoy le generan duda o temor.
Que este año 2026 no sea guiado por la ansiedad, sino por Tus pasos.
Permite que pueda sentir Tu amor de una manera real y profunda dentro de su corazón. Que Tu gracia lo llene, que Tu favor lo acompañe y que sepa que no camina solo.
Protégelo de todo peligro, de todo accidente y de todo mal.
Guarda cada uno de sus días y permite que viva bajo Tu cuidado.
Bendigo su presente y su futuro.
Bendigo cada plan, cada proyecto y cada paso que dará este año.
Y te pido que esta palabra de Jeremías 29:11 quede anclada en su corazón, recordándole todos los días que Tú eres un Dios bueno, un Dios de amor, un Dios que desea lo mejor para Sus hijos.
Que hoy pueda descansar en Ti, confiar en Tus planes y caminar con la certeza de que Tus planes son de bienestar y de esperanza.
Amén.
Si esta palabra tocó tu corazón, quiero invitarte a dar un paso más.
En el devocional anterior hablamos de algo que transforma completamente nuestra manera de vivir: entender si caminamos como hijos o solo como criaturas de Dios.
Porque cuando comprendes tu identidad, también cambia la forma en la que enfrentas el miedo, las decisiones y el futuro.
Si hoy estás aprendiendo a confiar en los planes de Dios, ese devocional será una pieza clave para tu proceso.
Te invito a leerlo con el corazón abierto.
Y recuerda: cuando sabes quién eres en Dios, también sabes hacia dónde puedes caminar.
Con cariño,
Tania Herrera




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