Dios anhela tu presencia: cómo encontrarlo de todo corazón
- Tania Herrera Y Cairo
- 17 sept
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 18 sept
“Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón.”
— Jeremías 29:13

¿Alguna vez te has sentido agotada y con ganas de rendirte?
Recuerdo una noche en especial.
Estaba orando con mis hijos, agradeciendo a Dios por sus vidas después de un día lleno de responsabilidades. Había querido orar en la mañana, pero entre pendientes y cansancio no lo logré. Cuando por fin se quedaron dormidos, me quedé en silencio y simplemente susurré:
“Señor, anhelo tu presencia.”
Y en ese instante algo pasó. Vino un pensamiento a mi mente (porque así se mueve el Espíritu Santo, a través de pensamientos) y escuché dentro de mí:
“Me anhelaste porque yo te anhelé a ti."
Como un padre anhela ver a sus hijos… así te espero, así te anhelo, así te amo.”
Wow… no pude dejar de llorar. No fue solo un pensamiento, fue como un abrazo, un amor tan real que me llenó el corazón. Y entendí algo: Dios también me anhela.
Y Dios también te espera a ti
Quizás hoy sientes lo mismo: cansancio, dudas, o simplemente un vacío que nada llena.
Déjame decirte algo: Dios te anhela a ti también. Él no ve solo tus palabras, ve tu corazón.
Y cuando lo buscas con sinceridad, Él ya está ahí esperándote con los brazos abiertos.
Dios no es religión.
Dios no es una opción más.
Dios es relación, amor y propósito.
¿Qué significa buscar a Dios de todo corazón?
Dios se deja encontrar cuando lo buscas con sinceridad. No se trata de palabras bonitas, sino de un corazón dispuesto.
Lo que Dios vio en mí esa noche no fueron las palabras “anhelo tu presencia”, sino un corazón genuino que quería estar con Él. Y así como me esperaba a mí, también te espera a ti.
Lo que pasa cuando buscas a Dios de todo corazón
Dios no sólo anhela tu presencia, Él te ama y te espera con paciencia.
Te amó antes de que tú lo amaras.
Te anheló antes de que tú lo buscaras.
Te esperaba aún antes de que lo pensaras.
Justo es Él quien te tiene leyendo este devocional.
Él te creó, te formó desde el vientre de tu madre.
Cuando pasas tiempo con Dios, algo cambia en tu interior:
Recibes confianza
Claridad e instrucciones
Sabiduría y una paz que no depende de las circunstancias.
La Biblia lo dice así:
“Las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas.”— 2 Corintios 5:17
La gente lo nota. Te ven diferente, más en paz, con esperanza. Y quizás se pregunten: “¿qué le pasó? Se ve distinta…”
La respuesta es una sola: el Espíritu Santo de Dios.
La diferencia entre religión y relación con Dios
Muchas personas dicen: “Yo sí creo en Dios” “Yo si oro todas las noches y doy gracias”, pero su vida interior sigue igual, sin novedad, sin crecimiento, o un crecimiento a medias. Hay una gran diferencia entre creer en Dios y creerle a Dios.
El primero es creer en un Dios que tu mismo creaste, el segundo es conocerlo, saber qué piensa para poder creer en lo que Él es y que quiere para ti.
Si ahora no sabes lo que Dios quiere para ti, es que realmente no le conoces.
Déjame decirte algo:
Dios es relación, no costumbre ni religión. Dios es el Creador, no una solución rápida. Dios es el centro de todo, no una opción más.
Cuando entiendes esto y lo buscas de corazón, tu mente se transforma:
● Ves soluciones y no solo problemas,
● Confías más en Dios que en las circunstancias,
● Y ninguna situación parece imposible cuando estás con Él.
El botón que activa tu relación con Dios
He escuchado a muchas personas decir: “quiero acercarme a Dios, quiero conocerlo”.
Pero lo buscan en religión, en conferencias, en consejos rápidos, en amuletos, en experiencias espirituales… y no lo encuentran. ¿Por qué? Porque olvidan que Él está dentro de ti.
Un solo encuentro con Dios activa algo en tu corazón que estaba apagado.
Ese “botón” se enciende cuando reconoces y aceptas a Jesús.
La Biblia lo dice así:
“Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre sino por mí.”— Juan 14:6
Jesús es el puente de reconciliación. Sin Él no hay acceso a la presencia de Dios.
Pero la buena noticia es que Él ya pagó el precio hace más de 2000 años, porque te amaba, te buscaba y te anhelaba.
Nada puede separarte de su amor
Quizás al principio, cuando empieces a buscarlo, talvez no lo sientas. Algunos tienen experiencias muy fuertes con Él, otros empiezan de manera más simple. Pero la verdad que Si le buscas, Él se deja encontrar. Hecho está.
La obra de Cristo ya fue consumada, y su amor nunca se apartará de ti.
“Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.” — Romanos 8:38-39
Cómo empezar hoy mismo
No necesitas fórmulas. Solo un corazón dispuesto.
Hoy puedes hacer una oración sencilla:
¿Oramos juntos?
Señor Jesús, gracias porque me amas con un amor inmerecido.
Hoy reconozco que te necesito. Te pido perdón por mis errores y te abro la puerta de mi corazón.
Creo que moriste por mí y resucitaste para darme vida nueva.
Hoy te recibo como mi Señor y Salvador, mi puente de reconciliación con el Padre.
Te entrego mi vida, mis caminos y mi corazón.
Escribe mi nombre en el libro de la vida.
Y recibo el regalo de tu Espíritu Santo, que me transforma, me guía y me acompaña todos los días de mi vida.
Anhelo conocerte, sentirte y pasar tiempo en tu presencia.
En el nombre de Jesús, Amén.
Si este mensaje tocó tu corazón, compártelo con alguien que necesite recordar cuánto lo anhela Dios.




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