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La gracia de Dios es para todos… para ti, para mí, para ellos

  • Foto del escritor: Tania Herrera Y Cairo
    Tania Herrera Y Cairo
  • 24 sept
  • 4 Min. de lectura

¿Por qué prospera la gente mala? Este devocional explica qué dice la Biblia sobre la prosperidad de los malos y la gracia de Dios en tu vida.


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Recuerdo una ocasión en la que me detuve a pensar en alguien que hacía tantas maldades y, aun así, prosperaba. Y me preguntaba:


¿Cómo es posible que a la gente mala le vaya tan bien?

 

Me refiero a esas personas que se burlan de todo, que tienen un carácter pesado, que son infieles, que hacen daño, incluso hasta quienes cometen crímenes terribles. Seguramente también a ti se te viene alguien a la mente.

 

(Aunque debemos reconocer algo importante: la Biblia dice que nadie es bueno sino solo Dios – Marcos 10:18. Todos somos pecadores y necesitamos de Su gracia).

 

Pero lo que vemos en esas personas nos confronta… nos hace cuestionarnos por qué pareciera que les va mejor que a nosotros.


La gracia común de Dios

 

Y hoy quiero que aprendas algo: Dios es un Dios que hace salir el sol para todos.


Mateo 5:45 dice: “…porque Él hace que su sol salga sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos.”

 

Esto significa que la gracia de Dios alcanza tanto al que hace el bien como al que hace el mal. Él permite que todos disfrutemos de la vida, del aire, de la lluvia, del alimento, de la familia… incluso aquellos que no lo reconocen ni le dan gracias.

 

Esta es la llamada gracia común: el regalo diario de Dios que sostiene a toda la humanidad, aunque muchos no lo valoren.


No pongas tu mirada en lo pasajero

 

Tus ojos no deben estar puestos en lo que aparentemente a otros les va bien.

 

Si a esa persona le quitas sus bienes, su dinero, sus viajes, sus lujos… y lo dejas solito, ¿Qué queda? Queda su corazón, sus valores, su educación, su carácter. Y eso, eso es lo que realmente importa.

 

A Dios no lo deslumbra lo que tengamos, porque Él es dueño del oro y de la plata (Hageo 2:8). Lo que realmente ama Dios es nuestro corazón y nuestra obediencia.

 

Muchos no nos acercamos a Él porque creemos que es un Dios aburrido, o que si lo seguimos nos quitará cosas. Pero la realidad es que Cristo dijo:


Juan 10:10 “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”

 

Él no quiere quitarnos, quiere darnos plenitud, una vida restaurada y liberada. A eso vino Jesús, por eso dio la vida por ti y por mí.


La verdadera bendición: un legado eterno

 

La verdadera bendición no son los bienes, sino el legado que trasciende:


Deuteronomio 7:9 “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones.”

 

¿Te imaginas? Mil generaciones bendecidas porque una sola persona en la familia decidió amar y obedecer a Dios.

 

El dinero, el éxito y la prosperidad de los malos se acaban, pero la herencia espiritual permanece para siempre.

 

No importa lo que tenga tu vecino, porque eso se acaba. Lo eterno es la gracia que deja una huella en tus hijos, en tus nietos y en generaciones futuras.

 

Y eso sí me impresiona, eso sí me impacta: la gracia que trasciende mil generaciones.


Herencia material vs. legado eterno

 

Yo no estoy diciendo que es malo que queramos dejar herencias materiales que ayuden a nuestros hijos en un futuro: una casa, un carro, bienes… todo lo que a ellos les facilite la vida está bien.

 

Pero todo eso es limitado. Tú no podrás controlar la forma en que lo administren, ni podrás decidir por ellos.

 

En cambio, tenemos un Dios que sí cumple sus promesas, que guarda su pacto y su misericordia.


El problema es que muchas veces incluso los creyentes, que conocemos un poco de Biblia, nos apropiamos de las promesas sin leer las condiciones que llevan: amor, fidelidad y obediencia a sus mandamientos.

 

Es interesante todo lo que podamos lograr en esta tierra, pero mucho más impactante lo que podamos dejar en mil generaciones.

 

¿Te gustaría que así fuera en tu familia? Es cuestión de tomar decisiones.

 

 ¿Vas o no vas con Dios y para Dios?

 

Si tu respuesta es “sí”, entonces dedícale tiempo: búscalo, lee Su Palabra, habla con Él en oración e intercede por tus hijos. Hazlo con la misma entrega con la que trabajas, cuidas, sostienes y velas por ellos cada día.

 

Ya deja de darle vueltas al asunto y entrégate a Dios.

 

Él tiene mejores planes que los que tú puedes imaginar; de Él proviene la sabiduría verdadera y la inteligencia. Te animo a conocerlo y a caminar con Él.


Aplicación práctica

 

Hoy puedes descansar en que:

  • Lo que ves en otros es pasajero.

  • La gracia de Dios ya está en tu vida cada día.

  • La herencia más grande que puedes dejar no es material, sino espiritual.

 

La gracia de Dios no es solo para “los buenos”. Es para todos: para ti, para mí y también para ellos.


Oración final

 

“Señor, gracias por tu gracia inmerecida que me alcanza cada día. Perdóname por las veces que he puesto mis ojos en la aparente prosperidad de otros. Hoy quiero descansar en que la verdadera riqueza está en Ti, en tu salvación y en el legado que puedo dejar a mis hijos y a mil generaciones. Ayúdame a vivir agradecido y a caminar en tu gracia todos los días. Amén.”


Si te gustaría saber cómo puedes iniciar tu relación con Dios y disfrutar de su gracia, lee este devocional: Dios anhela tu presencia: cómo encontrarlo de todo corazón


 

 
 
 

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